• El Carnaval de Oruro fue noticia mundial

    De distintas maneras y enfoques, el Carnaval de Oruro, Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad, fue mencionado en el mundo mediante varias publicaciones realizadas por medios de difusión internacionales que rescatamos a continuación.

    Por ejemplo, El Nuevo Herald dio importancia a la llegada a la ciudad de Oruro del actor británico, Jude Law con el siguiente titular: “Bolivia luce su carnaval andino con el actor Jude Law”.

    En sus líneas menciona que miles de bailarines y músicos iniciaron el sábado el Carnaval boliviano, la mayor fiesta callejera en la que se mezcla el folklore, la fe católica y los ritos andinos con un invitado especial este año: el actor británico Jude Law.

    “Unos 20.000 danzarines de bailes andinos iniciaron el sábado su desfile por las calles de la ciudad de Oruro a 180 kilómetros al sur de La Paz. El desfile deberá concluir la madrugada del domingo. La celebración en honor de la Virgen del Socavón fue declarada Obra Maestra del Patrimonio Oral de la Humanidad por la Unesco”, detallaron en dicho medio de comunicación.

    Mientras que Jornada de México hizo referencia a los carnavales que existen en el mundo. En el párrafo dedicado a Oruro indica: “Bolivia tuvo como invitado al actor inglés Jude Law, quien participó junto al Presidente Evo Morales en una danza andina en el Palacio Quemado y estuvo en Oruro para presenciar el desfile inicial del carnaval, inscrito en la lista del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco, y en el que participan más de 20 mil danzarines de morenada, diablada, caporales y otras expresiones andinas”.

    Por su parte, El Tiempo.com de Ecuador habla de varios carnavales y el de Oruro tiene su lugar: “En la ciudad boliviana de Oruro, el actor británico Jude Law disfrutó del Carnaval, junto al presidente Evo Morales y otras autoridades.

    Jude Law llegó a Bolivia invitado por la Cervecería Boliviana Nacional, filial de la multinacional Anheuser-Busch InBev, dentro de una campaña para promocionar el Carnaval boliviano, una gran celebración popular efectuada cada año en la ciudad de Oruro en honor de la Virgen del Socavón y una de las más grandes manifestaciones de arte popular y cultura tradicional andina.

    Los nueve departamentos bolivianos celebran el Carnaval con desfiles de disfraces y bailes típicos que concluyen hoy, pero la fiesta mayor del folklore de Bolivia es el Carnaval de Oruro, declarado en 2001 Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad por la Unesco”.

    Otro de los diarios digitales como Prensa Latina señalaba en su titular: “Vicepresidente boliviano destaca tradición del carnaval de Oruro”. En parte de la nota se destaca: “Esta es una fiesta de carácter mundial y es famosa, y aquí vienen a admirar la verdadera cultura, folklore, raíz”, comentó García Linera, quien presenció el desfile de miles de danzarines y músicos en compañía del presidente Evo Morales y el actor británico Jude Law.

    El Carnaval de Oruro, la mayor fiesta popular de Bolivia, es Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad, según la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco). La fiesta se celebra en homenaje a la Virgen del Socavón o la Candelaria, e incluye un desfile fastuoso de bailarines y músicos por las avenidas Aroma y 6 de Agosto, en el cual los ritmos tradicionales y el colorido hacen cada año las delicias de los miles de turistas que llegan de otras partes del país y del mundo”.

    El Universo del Ecuador afirma: “Varias ciudades del mundo ya celebran a lo grande las fiestas de carnaval, entre ellas, Oruro en Bolivia donde se construirá un ‘diablódromo’ para danzas locales; y en Santa Cruz de Tenerife (España) donde se realizan competencias entre comparsas, concursos, shows y elección de reinas”.

    La Agencia de Noticias EFE de España señalaba: “Bolivia luce su folclore en el Carnaval de Oruro con Jude Law como invitado”. Por su parte, la Tercera de Chile y Página 12 de Argentina le dieron realce al minuto de silencio que se realizó durante la Entrada del Sábado de Peregrinación del Carnaval de Oruro, por la invasión chilena, el 14 de febrero de 1879.

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  • Música boliviana en Croacia

    Pasaron casi 40 años desde el encuentro de Robert Lovri con la música boliviana en el barrio Latino de París. Eran principios de los 70 cuando un hecho excepcional lo hubo de unir para siempre con la música boliviana. Así, se dejó embelesar por el sonido de las quenas, aquella que cayó en sus manos en la bohemia calle francesa y aquella otra que retumbó en sus oídos poco tiempo después, la de Gilbert Favre, el gringo que enloqueció de amor a Violeta Parra.

    Fundador del grupo Ayllu en Zagreb (Croacia), Lovri nos habla en esta entrevista sobre una vida dedicada al estudio, la composición, la interpretación y la pasión por la música andina.

    ¿Cuándo y cómo conoció la música boliviana?

    A principio de los 70 en París. En el barrio Latino encontré dos argentinos y un boliviano que tocaban música andina en la calle. Tenían una quena, un charango y una guitarra. En aquellos tiempos era bastante raro ver grupos así tocando este tipo de música. Al escucharlos sentí que mi alma tenía una conexión intensa con la música andina. El quenista me regaló su quena. Decidí hacer mis maletas e ir a los Andes, a La Paz y Cochabamba para conocer más sobre este tipo de música.

    Poco después, en 1976 en Zagreb se presentaba el ensamble Perú Folklórico. El director de la orquesta era el famoso quenista suizo–peruano Raymond Thevenot (1942–2005). El mismo año conseguí las grabaciones del quenista Gilbert Favre (1936–1998), él cambió su clarinete por una quena en Bolivia. Después de escuchar estas cintas, ya no hubo otro camino para mí.

    ¿Cuándo nace su grupo? ¿Había músicos bolivianos?

    A fines de los 70, en Zagreb, fundé el primer grupo de música andina bajo el nombre de “Tampu Machay”. Todos éramos croatas, tocábamos guitarra, quena y arpa. Poco después fundé el grupo “Ayllu”, ya pasaron 40 años y seguimos aquí. ¡El único Ayllu en Europa! (ríe entusiasmado).

    Al principio del grupo el único croata era yo, el resto eran bolivianos que estudiaban aquí: Alejandro y Javier Gonzales, Jorge Kirigin y Milton Arandia. Unos meses después se integraron Radoslav Pažameta y Darko Horvat.

    ¿Quiénes integran el grupo actualmente?

    Actualmente en el grupo sólo hay un boliviano, Hernán Chambilla, el resto de los integrantes somos croatas: Robert Lovri, Ivana orkovi, Zrinka Božievi Plavec, Ivan Androi y Hrvoje Ton. Todos somos músicos profesionales, docentes de altos conservatorios y de la universidad.

    ¿Interpretan temas de autores bolivianos? ¿Tienen composiciones propias? ¿Discos?

    Tocamos las composiciones de folklore clásico boliviano y música originaria. Nos gusta mucho los Jairas, Lucho Cavour, Mallku de los Andes, los Rupay. Además, tenemos más de 100 composiciones originales en ritmos de huayño, khantus, suri sicuri, carnavalito, aire boliviano y, algunas otras, en ritmo ecuatoriano-juanito.

    Tenemos grabados siete álbumes de música andina, cuatro de ellos producidos en Croacia, dos en Alemania y uno en Bolivia. Estamos grabando el octavo álbum en nuestro estudio propio.

    ¿Han tocado alguna vez en Bolivia? ¿Planean venir?

    Estuvimos como grupo en Bolivia en 1994. Tocamos para la televisión de La Paz y Santa Cruz y en peñas. Filmamos videoclips de dos de mis composiciones: “Sorata” y “Karumanta”, en el Illimani y en Samaipata.

    Tratamos de visitar frecuentemente Bolivia para conseguir instrumentos de viento y contactar con músicos y luthiers. Una de nuestras actividades es la etnomusicología, viajamos por el campo y registramos la música autóctona. Por ejemplo, investigamos khantus, una forma musical muy particular.

    ¿Cómo consiguen los instrumentos?

    Parte de los instrumentos de cuerda los compramos en Bolivia, algunos otros los hicimos aquí. Adquirimos las zampoñas en Bolivia y Perú y en Croacia las afinamos. Hacemos los instrumentos de viento con material traído desde Bolivia: la cañahueca para sikus y zampoñas, y madera de guayacán, jacarandá, ébano y palosanto para quenas.

    Una vez en la aduana croata un oficial me preguntó sobre las cañahuecas. Me decía “¿Qué es eso?” Yo respondía, “Cañahueca”. “¿Y lo de la otra maleta?” “Cañahueca”. “¿Y de la otra?” “Cañahueca”. ¡Tenía cuatro maletas llenas de ellas! Finalmente, el oficial sorprendido me dice: “Bueno, ¿me puede explicar qué hace usted con tanta caña?” (risas).

    ¿La música andina tiene buena acogida en Croacia?

    El público siempre nos premia con largos aplausos. Cuando termina la parte regular del concierto estamos obligados a regresar cuatro o cinco veces al escenario para tocar las yapas. Después se acercan, desean saber más. Tienen muchas preguntas de música, de instrumentos, de los paisajes que proyectamos durante el concierto, los vestuarios típicos que usamos. Además les interesa Bolivia, qué época del año es la más agradable para ir, cómo respiramos en la altura, qué idiomas habla le gente.

    Nos consideramos representantes de la cultura de los Andes, respondemos las preguntas con alegría y orgullo.

    Daniela A. Elías (*)

    Radoslav Pažameta (**)

    (*) La autora es comunicadora social.

    (**) Pažameta es fotógrafo y traductor de este texto del croata al español.

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  • Carnavales de Oruro en Bolivia congregaron más de 500.000 turistas este año

    Más 500.000 turistas nacionales y extranjeros asistieron a los carnavales de Oruro, en Bolivia, quienes disfrutaron de esta festividad considerada como una de las expresiones culturales más importantes de Latinoamérica.

    Anualmente, participan en el evento más de 48 conjuntos folclóricos en 18 especialidades de danzas, provenientes de distintas partes de Bolivia.

    Estos carnavales en 2001 fueron declarados por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco, por sus siglas en inglés) como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad.

    La celebración, influenciada por la religión católica, reunió este año a miles de turistas quienes, al ritmo de las bandas de música y los pasos de baile que marcan los bailarines, vibraron durante el sábado de peregrinación.

    De acuerdo con un reporte publicado en el portal web de Telesur, el presidente de ese país, Evo Morales, dijo que desde 2006 el turismo creció en Bolivia 250% gracias a festividades como el Carnaval de Oruro, que tiene como parte de sus más representativas expresiones La Diablada.

    El pasado 7 de febrero se celebraron también los actos oficiales por los 234 años del grito libertario de Oruro, en la estatua de Sebastián Pagador.

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  • Con su música y color, Bolivia animó el Carnaval de Sierra Grande

    Cada año se replica en Sierra Grande una tradición de muchos años que los bolivianos trajeron al sur cuando llegaron a trabajar en la mina de hierro que hay en esta ciudad. Veneran a la Virgen del Socavón, la madre del Altiplano. Como en cada febrero – esta vez fue el sábado – la comunidad Boliviana de Sierra Grande corta las calles del centro de la ciudad para cumplir con la ceremonia que incluye misa, procesión y bailes.

    Aquí es donde una vez al año conviven la religión católica y el carnaval, conceptos que parecen contradictorios y que los bolivianos lograron reunir en su tierra natal y que adoptaron como propia los mineros que llegaron de ese territorio a Sierra Grande.

    El origen de esta fiesta tiene su origen en la ciudad de Oruro donde se hace el carnaval más importante de Bolivia en cada mes de febrero.

    La madre del Altiplano, es especialmente venerada en Bolivia pero aquí esa costumbre ya lleva más de 20 años, transmitida a una generación de jóvenes que danzan sin parar por pura devoción y promesa.

    La fiesta empieza con una misa que en este caso ofició el párroco Rafael García que mas tarde hasta bailó la cueca con sus hermanos parroquianos. Luego, una procesión con la virgen encabezando la fila de fieles donde rezan por los trabajadores.

    Siempre llega una necesaria pausa antes de los bailes, alrededor los danzarines ya lucen sus trajes característicos, coloridos, otros llevan máscaras que personifican a opresores que marcaron a fuego la historia boliviana.

    Alrededor no faltan el papel picado, los “cargamentos” son automóviles adornados como forma de agradecimiento a la virgen, arcos con flores que rodean la imagen de la virgen, bengalas.

    Cuando empiezan los ritmos llenan de emoción a todos porque se percibe en cada rostro la pasión y promesa que hacen a su virgen: la de bailar por tres años seguidos en su honor.

    Los pasos firmes, estremecen cuando se escuchan los cascabeles adheridos a las botas de los bailarines que pegan con fuerza en el asfalto como lo hicieron los bailarines de Sierra Grande y Puerto Madryn que estuvieron presentes aquí.

    La llamada “Madre del altiplano” y su santuario están íntimamente relacionados con el Carnaval folklórico de Oruro, único en el mundo por poseer características religiosas.

    Según cuentan los bolivianos que han participado de esas ceremonias todo gira alrededor del Santuario del Socavón, tanto en los preparativos como en el carnaval mismo.

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  • Banda Poopó celebrará en San Francisco

    Tres grupos invitados, tres fraternidades y un nuevo ballet son algunos de los ingredientes del concierto que la Banda Transcontinental Poopó ofrecerá el viernes a las 19.30 en San Francisco, en la víspera del Gran Poder.

    “Es un anticipo del Gran Poder, momento en el que toda La Paz está metida en el folklore. Por eso planificamos este concierto, porque queremos ofrecer nuestro aporte a la entrada”, indicó el director del elenco, Abel Gonzales.

    Y la presentación será grande. Participarán 150 intérpretes de la banda. A éstos acompañarán los integrantes de las agrupaciones cochabambina Semilla y Ozono, y de la paceña Jach’a Mallku.

    Gonzales aseguró que esta colaboración es algo “nunca antes visto”, ya que tanto la banda como los grupos coordinarán sus ejecuciones. Por ello, recordó el director, se tuvieron que realizar arreglos en las partituras para que ningún instrumento opaque a otro.

    “Es un experimento de fusión. Vamos a tocar tanto el folklore de Jach’a Mallku, Semilla y nuestras propias composiciones, además de música latinoamericana y las propuestas de Ozono”, adelantó el encargado de la banda.

    Gonzales prometió que en el evento se estrenarán composiciones, entre ellas las morenadas El papá papito, dedicada a los padres del país, y La carita dulce. Los temas no son los únicos estrenos que ofrecerán, ya que el viernes será la primera vez que el público vea al ballet Poopó.

    Este cuerpo de baile está integrado por los músicos que no tocarán, pero acompañarán la ejecución de temas. También participarán representantes de las fraternidades del Carnaval de Oruro: Morenada Central, Caporales San Simón y Diablada Ferroviaria.

    Esta presentación, que se calcula tenga una duración de dos horas, forma parte de una serie de actuaciones con las que el elenco festeja sus 50 años de existencia. Al día siguiente, la Banda Transcontinental Poopó acompañará a la Morenada Eloy Salmón en la Entrada del Gran Poder desde las 08.00. Este conjunto nació el 4 enero de 1964 en la provincia del mismo nombre, en Oruro.

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  • Diputados reconoce a la banda Pagador en sus 50 años

    La Cámara de Diputados rindió ayer homenaje a la Banda Espectacular Pagador de Oruro por sus 50 años de vida, por ser pilar de la creación de nuevas bandas y embajadora artística en otros países, y por su aporte al desarrollo del Carnaval de Oruro.

    El homenaje camaral fue entregado al director de la agrupación, Simón Auca Marza, por el presidente de la Cámara Baja de la Asamblea Legislativa Plurinacional, Marcelo Elío, en un acto que se realizó en el hall de la Gobernación de Oruro, en presencia de autoridades, dirigentes de las morenadas Central y Cocanis, los fundadores de la banda, dirigentes de la Central Obrera Departamental y miembros de la brigada parlamentaria orureña.

    El documento señala que la banda fue fundada con el objetivo de engrandecer la música boliviana, fomentar la composición de piezas musicales y defender los derechos de autor. Y, siendo una de las primeras bandas civiles de Bolivia, se ha constituido en la mentora y escuela del arte musical para la creación de otras agrupaciones de música en Oruro y el resto del territorio nacional.

    Sostiene, además, que la banda es reconocida como patrimonio de Oruro porque supo cosechar honores y distinciones en actuaciones dentro y fuera del país.

    También destaca el aporte de los intérpretes al Carnaval de Oruro. Uno de los fundadores, Apolinar Licidio Flores, hermano del principal fundador, Gumercindo Licidio, agradeció el homenaje. “Que sea uno de los ejemplos para que los músicos jóvenes sean verdaderos profesionales, como lo fue mi hermano”, afirmó.

    El director de la banda, Simón Auca Marza, recordó que el conjunto fue fundado el 9 de junio de 1964 con 20 componentes. Ahora, 50 años después, el grupo tiene más de 200 músicos. “Hemos ganado muchos galardones en el ámbito internacional y nos preparamos para otro concurso que se realizará en Perú el 27 de junio”.

    El presidente de las Bandas de Música de Oruro, Gonzalo Choque Huanca, dijo que hablar de la banda Pagador es hablar del mejor Carnaval del planeta. “Es una de la mejores bandas de música y es una escuela para las generaciones nuevas, por lo que es digno de destacar a los embajadores de la música de Oruro en el mundo”.

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  • “Ajayus de antaño” recupera la historia musical de Bolivia

    “Ajayus de antaño” se denomina el proyecto de Fernando Hurtado e Isaac Rivera, dos jóvenes que buscan rescatar y difundir la música boliviana grabada entre 1910 y 1950. Para ello, asumieron el reto de digitalizar el material y subirlo a Internet para su descarga gratuita.

    Grabados en discos de baquelita de 78 revoluciones por minuto (RPM), los más de 200 discos que forman parte de la colección, se traducen en un registro único sobre la historia fonográfica nacional.

    Isaac Rivera, comunicador social de 33 años y Fernando Hurtado, antropólogo de 34, obtuvieron sus primeros discos de vinilo por herencia familiar. Sin embargo, su relación con los discos de 78 RPM empezó tras conocer a dos vendedores de la calle Eloy Salmón, de La Paz; ellos les facilitaron el material y los reproductores. Fue don José quien vendió a Rivera un tocadiscos de la marca alemana Telefunken, con lo empezaron su proyecto de rescate, restauración y difusión.

    “Buscamos discos en anticuarios y tiendas antiguas de discos, pero sobre todo en los mercados populares o en ferias como la 16 de julio, en El Alto. Los discos son realmente ‘rescatados’, ya que muchas veces se encuentran en medio de libros, apilados en el suelo, guardados en ambientes húmedos o llenos de tierra”, explicaron.

    Sus discos más “nuevos” fueron elaborados por la empresa boliviana Méndez, con una data de 50 años. Mientras que los más antiguos pueden llegar a tener hasta un siglo inclusive, éstos últimos considerados como “joyas”, por la época y lo difícil que es encontrarlos en la actualidad. Este material fue grabado en las disqueras Columbia, Victor y Odeon, entre 1910 y 1940.

    Hurtado y Rivera, también músicos, explicaron que la digitalización es un proceso lento y delicado, que incluye la restauración tanto física como sonora del disco. Pero su labor no queda ahí; también investigan a los compositores, el contexto y toda la información que pueden recabar acerca de la música que digitalizan.

    EL SONIDO DE ANTAÑO
    Entre las composiciones que encontraron están: El “Himno Nacional de Bolivia” (1915); “Chayñita” del club The Strongest, de Adrián Patiño (1925), la primera versión del Tango Illimani o el Tango Cielo Paceño, ambos de Néstor Portocarrero (1934).

    Pero también hay música chuquisaqueña y de compositores de Sucre: “Yotala, Yotalita” con arreglos de Adrián Patiño del sello Columbia Viva-tonal U.S.A. (1925); las cuecas “Huerfana Virginia” y “Baile Carnavalesco” de Simeón Roncal, grabadas por las Hermanas Espinoza con el Conjunto Tapia con el sello Méndez; el bailecito “Sucre”, grabado en el sello Odeon e interpretado por la orquesta típica Odeón de Argentina; “Batallón Segundo” de José Lavadenz, interpretada por el Trío Re-Fa-Si en el sello Mendez (1955); “Flor de Chuquisaca” de Pepa Cardona – Gilberto Rojas y su conjunto, en el Sello Méndez (1950) y la cueca “Soledad” de Simeón Roncal, interpretada por el conjunto “Los Planetas”, en el sello Méndez, entre otras piezas.

    Entre cuecas, boleros y otros ritmos, el siseo de fondo de cada canción evoca otro tiempo y reafirma la trascendencia de la música en el contexto social y su relación con la identidad nacional.

    PURA PASIÓN
    A pesar de su loable y desinteresada labor, hasta ahora ambos jóvenes no recibieron ningún tipo de apoyo institucional. Sin embargo, destacaron a la Fundación Flavio Machicado Viscarra, con la que tienen una alianza estratégica para realizar proyectos y coordinar actividades de difusión de discos de música de antaño.

    “Ajayus de Antaño” tiene un avance del 20%. Para encontrar el material sólo basta escribir “Ajayus de Antaño” en Facebook o cualquier buscador de Internet.

    Abiertos a entablar contacto con otros melómanos y coleccionistas ambos facilitaron sus direcciones de correo electrónico: kimsacharani1@hotmail.com y rivera.cuevas13@gmail.com

    Por: Juan Pedro Debreczeni

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  • Savia Andina o el sentir de los humildes

    Sabido es que la música andina es esencialmente melancólica, no carente de ritmos alegres, pero en el fondo siempre arrastra esa latente melancolía. La vida duele aunque a ratos sea salpicada por momentos felices. Son los Andes como sempiternos carceleros que comprimen la existencia de sus gentes. El hombre ha de sentirse minúsculo, insignificante ante colosales montañas. Las nieves eternas son refugio solamente de dioses. Y las inacabables pampas son dominios exclusivos del viento. Es austero el paisaje y el frio deja sentir su huella en esos rostros cobrizos y curtidos. La vida es un continuo bregar contra los elementos. El aire enrarecido parece disminuir el paso del tiempo, pesan los hombros a grandes altitudes. El suelo yermo apenas permite la subsistencia, escarbar cada producto se hace menester. Toca trepar, el horizonte siempre cuesta arriba. O perderse en sus entrañas para arañar una pausa al destino.

    No ha habido artistas dentro del folclore nacional que hayan sabido reflejar mejor esta lucha entre el hombre y la naturaleza que el grupo Savia Andina. La nostalgia, la tristeza y el sentimiento herido desbordan todas sus canciones. Cantores de los sectores populares, de los más desfavorecidos, de los olvidados de siempre. De los que los luchan a muerte con la vida, como los mineros. De los ancianos que se resisten a morir, descuidados por una prole desagradecida. De las mujeres que sacan la familia adelante ante la ausencia del marido, accidental o por irresponsabilidad cobarde. De los aventureros que se internan entre el vaivén de las llanuras insondables y los cerros traicioneros, como los camioneros. En fin, del arte de sobrevivir cada día. Savia Andina lleva en sus venas toda esa poética del sufrimiento; han sabido destilar como nadie la esencia de los sectores trabajadores, sus vivencias, sus carencias y su actitud ante la vida, con la pobreza a cuestas como pesado fardo, pero con la fisonomía digna.

    Alguna vez he visto por la calle al vocalista de este grupo, ya canoso el hombre, pero sencillo como cualquier paisano a los que reivindica con su canto. El hombre camina con tanta humildad, despojado de ese aura de estrellas que tienen algunos por solo hacer sonar la flauta. He sentido el impulso de acercarme e ir a estrechar su mano, pero me he contenido para no perturbar su tranquilidad. Los maestros como él merecen silencioso respeto, a la distancia. Casi cuarenta años de trayectoria bien llevada, sin alharacas, sin excesos, sin ruidosas cacofonías. He crecido con sus canciones sentidas, y no pocas veces, me he emocionado intensamente a pesar de ser un testigo circunstancial de los hechos. Hay cosas que duelen, por mucho que a uno no le toquen directamente. He aquí unas canciones por las que circula la savia dolorosa de este país:

    1.- El minero.- Como en Bolivia existen apenas industrias -aunque para algunos estamos a punto de lanzar astronautas-, el minero es sinónimo de obrero. Infatigable escarabajo de los socavones en los que está dispuesto a dejarse los pulmones por una paga miserable. No se puede explicar la historia de Bolivia sin la presencia de la minería, para bien o para mal, sus venas abiertas han alimentado la codicia de otras partes del mundo, dejando como recuerdo montañas de cascotes y pueblos azotados por la miseria y el óxido. Este grupo, como genuino hijo de Potosí ha sabido plasmar naturalmente las vicisitudes de los mineros. Atentos al fragmento en quechua, que es la parte más profunda del homenaje, y que me permito traducir, pero sin alcanzar la expresividad de esta dulce lengua: Minero soy de mi pueblo/ como minero sólo sé vivir/ no tengo nada en esta vida/ sólo mi corazón te he de dejar…

    2.- Mujer obrera.- Muy relacionada al tema anterior. Al escuchar esta canción, pienso inevitablemente en las mujeres, algunas niñas, que desempeñan diversos trabajos en las minas. Principalmente, el caso de la Palliri (recolectora, en quechua), esa mujer que encorvada por el tiempo y por la durísima faena, empuña un mazo para desmenuzar los restos de mineral que quedan en los desmontes a la salida de las bocaminas. Con un manto enganchado a la espalda como única protección contra el durísimo clima y las manos agrietadas va seleccionando con habilidad el metal para luego ir a venderlo a los rescatadores. Casi siempre son mujeres viudas, obligadas por la tragedia.

    3.- ¿Por qué estás triste?.- Hermoso homenaje a las gentes viejas y sufridas que pueblan este país. Aquellos seres de rostros cuarteados por las arrugas, que cotidianamente subsisten a duras penas, en medio del olvido de los gobernantes y de sus familias, a veces en total soledad y en condiciones precarias. Por si fuera poco, no pocas veces oímos, casos de hijos malnacidos que expulsan de sus humildes moradas a sus padres ancianos con tal de quedarse como dueños. Tal parece que la vejez se ha convertido en una lacra como la miseria. (Observen el sentimiento adolorido de Gerardo Arias y la maestría del charanguista).

    4.- El K’alanchito.- Tierna y sobrecogedora confesión de un progenitor irresponsable con su hijo. Homenaje a todos aquellos niños desvalidos, desatendidos, “desnudos” ante la vida. El “k’alanchito” es una estampa frecuente en el campo y aquellos pueblos o barrios empobrecidos, abandonados a la suerte de dios. Si algún ocasional viajero se asoma por ahí, nunca faltarán pequeños niños semidesnudos que se paran en la puerta con la mirada inquisitiva. Retrato crudo del estado actual de la infancia: miseria y desnutrición por todos lados.

    5.- Mi Socio.- Narra las aventuras de un camionero y su ayudante, un muchacho de los llanos orientales. Fue la banda sonora de Mi Socio, una road movie de los inicios de los ochenta, plena de significado porque ponía al descubierto esa rivalidad que siempre hubo entre oriente y occidente. Entre grandes hallazgos, sin embargo, se imponía la realidad generando lazos de unión, a pesar de las diferencias. Alguna vez, de chico, he viajado en esos picudos camiones Volvo como el de la película, cargados a tope y a ritmo de tortuga por las complicadas rutas nacionales. Era un placer ir recostados sobre la carga, ajenos a los traqueteos y peripecias del viaje.

    Fuente: http://perropuka.blogspot.com/2014/06/savia-andina-o-el-sentir-de-los-humildes.html

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  • Washington y Nueva York acogerán festivales de la cultura boliviana

    Washington y Nueva York homenajearán la cultura y la historia bolivianas en el Festival Suma Qamaña que se celebrará en el Museo Nacional de los Indios Americanos de la capital estadounidense entre el 5 y el 8 de junio y que se desplazará una semana después a la Gran Manzana.

    Según anunció hoy el Instituto Smithsonian en un comunicado, el Museo Nacional de los Indios Americanos acogerá durante cuatro días demostraciones de la gastronomía, el arte, la danza, la música y el cine, así como actividades manuales, del país andino.

    En Nueva York, el Festival Suma Qamaña (que significa “vivir bien” en aimara) organizará un pequeño mercado con alimentos, ropa y productos de artesanía tradicionales bolivianos durante el fin de semana del 14 y 15 de junio.

    La cita de Washington, promovida conjuntamente con la Embajada de Bolivia en Estados Unidos, incluirá exhibiciones de más de una veintena de grupos de danza, como Muyu Muyus Dance Troupe, Sangre Boliviana, Morenada Central o Raíces de Bolivia.

    Además, durante los cuatro días tendrá lugar un mercado en el que ofrecerá sus obras nueve artistas bolivianos, entre ellos el pintor aimara Roberto Mamani Mamani, y se venderán chocolate, productos de quinua o la planta estevia, conocida por su potente dulzor, a pesar de no tener azúcar.

    Para los más pequeños, también se han programado actividades como juegos, cuentacuentos o talleres para aprender a tocar instrumentos musicales bolivianos, como la quena (una flauta tradicional de los Andes), zampoñas o gaitas andinas, entre otros.

    Asimismo, se proyectará la película “El Regalo de la Pachamama”, dirigida por el japonés Toshifumi Matsushita, un docudrama ambientado en Bolivia que cuenta el viaje de un chico de 13 años a través de la ruta de la sal en Uyuni.

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  • Al Gringo Favre

    Es imposible hablar de la música folklórica boliviana sin hacer referencia a Los Jairas y es imposible hablar de Los Jairas sin referirse al Gringo Favre; sin embargo, es otro de los importantes músicos que el olvido amenaza. Y pocos como él han tenido un recorrido tan fascinante, porque además de su paso por el país resulta imposible hablar de Violeta Parra sin referirse, también, al Gringo Favre.

    “Run Run se fue pa’l Norte,/ no sé cuándo vendrá. / Vendrá para el cumpleaños / de nuestra soledad”, le cantaba la genial compositora chilena al Gringo que se venía a Bolivia. Se habían conocido en 1960, en el cumpleaños de Violeta, y ese mismo día surgió un amor fulminante que los juntó a pesar de los 13 años de diferencia, del castellano accidentado de Gilbert y el carácter volcánico de Violeta.
    Ángel Parra, en su libro testimonial Violeta se fue a los cielos, señala: “Durante los años que pasaron juntos, recíprocamente se entregaron amor y ternura, celos y dolores. Como todas las parejas, ni más ni menos. Mi madre, en su desmesura genial y brutal, quería todo al instante y ese todo era mucho esfuerzo, disciplina. Para personas vulgares y silvestres como nosotros, imposible, a pesar del empeño”.

    En un mar de turbulencias, Violeta y Gilbert vivieron los años más fructíferos de la chilena, él estuvo ahí armando los bastidores que ella habría de usar en la primera exposición de una latinoamericana en el Louvre. Con una furgoneta destartalada recorrieron Ginebra, se amaron en París y lidiaron por dinero en Santiago. Violeta le cambió el clarinete por la quena, lo puso en escena y hasta le rebautizó como El Afuerino y Gilbert, con plena devoción por su genial pareja, fue parte de todos sus proyectos hasta el último: La Carpa de la Reina.

    Pero Violeta era demasiado para todos, incluso para el paciente Gilbert. Las tensiones y peleas comenzaron a durar más que los tiempos de ternura, y a principios de 1965 un primer intento de suicidio de Violeta fue determinante para la decisión que venía madurando Gilbert. Sintió que debía distanciarse. Fascinado por la melancolía de la quena y por Los Andes, decidió partir. En sus memorias no publicadas resume: “Tomando mi cámara, mi clarinete y mi quena me dirigí a la Embajada del Perú, donde fui recibido como un perro por unas mujeres funcionarias, salí inmediatamente y me dirigí a la Embajada de Bolivia, ahí la cosa fue más simpática, fui acogido cortésmente por un señor muy jovial”, y concluye: “Si todos los bolivianos son así, es allí donde yo debo ir”. No sé si todos los bolivianos fueron así, el hecho es que ese funcionario le dio el pase a un Gringo que vendría a cambiar el rumbo a la música folklórica boliviana.

    Para Violeta Parra no fue fácil, no sólo le mandó cartas y canciones, sino que vino también a Bolivia un par de veces, incluso luego se llevó de gira y a su carpa en Chile a Los Jairas, pero además de aquí se llevó una pistola, la que usó el 5 de febrero de 1967 para quitarse la vida.

    Para entonces GilvertFavre se había convertido en el esposo de la boliviana Indiana Reque Terán, había dejado de ser El Afuerino para ser conocido en Bolivia como El Gringo Bandolero, el fundador de Los Jairas, el creador de la Peña Naira con Pepe Ballón, el del Trío del Neo Folklore con Alfredo Domínguez y Ernesto Cavour.

    Cabe aclarar que Los Jairas ya tenían camino propio antes de conformar el grupo; de hecho, Ernesto Cavour ya era reconocido como el virtuoso del charango e incluso tenía armado el primer museo del instrumentos. También Alfredo Domínguez venía dando exitosos conciertos y ya se hablaba de él como el eximio de la guitarra. Sin embargo, la llegada del Gringo Favre sirvió como un aglutinador de talentos dispersos y fue él quien entendió la necesidad de contar con un espacio de difusión de la música folklórica, una peña (siguiendo el ejemplo de Violeta Parra) y también la importancia de conformar un grupo musical con rigor y permanente actividad.

    Los Jairas y con ellos Domínguez cambiaron el folklore boliviano y le dieron una amplitud vital; en 1971 partieron a una gira europea de la que ya nunca volvieron como grupo. El retorno de Ernesto Cavour al país habría de sellar el final. Posteriormente cada uno de ellos tomaría rumbos diferentes.

    Gilbert Favre volvería en dos ocasiones a Bolivia con su grupo Los Gringos, pero luego abandonó el instrumento para retomarlo muchos años después, cuando varios suizos encantados de la música boliviana impulsaron la creación del Centro Musical Sagárnaga en Ginebra. De tanto cigarrillo, se murió en diciembre de 1978.

    Todo este recuento sirve como invitación para el jueves 15 de mayo al Espacio Patiño, donde en la serie de Protagonistas de la Música Boliviana se presentarán el maestro Ernesto Cavour y María Antonieta Arauco, autora del libro sobre Los Jairas, para un tributo con testimonios, música y videos en memoria del último gran amor de Violeta Parra, el quenista de Los Jairas, el entrañable Gringo Bandolero que tanto hizo por nuestro folklore.

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